La Computadora y los Ojos
El trabajo
con computadoras constituye un capítulo especial de un cambio
en el estilo de vida que se viene dando en nuestro siglo. En ese
trabajo se combinan: una postura sedentaria, intensa tarea de cerca
y alimentación frugal (deficitaria). El ojo es, por excelencia,
junto con el oído, un órgano eficaz en la comunicación
a grandes distancias. La tecnología nos ha impuesto el uso
de nuestro sistema visual en ámbitos reducidos durante largos
períodos. Al someterlo a estas exigencias se producen manifestaciones
que expresan el estado de tensión del sistema visual.
El confort, la satisfacción y el desempeño de quienes
trabajan con monitores, son afectados por factores interactuantes
que van desde lo óptico a lo psicosocial. Si analizamos el
tipo de trabajo, la persona que trabaja, el diseño del equipo,
el ambiente de trabajo y el entorno del trabajador, veremos que estas áreas
interaccionan de modo tal que las mejoras en cualquiera de ellas,
se reflejan en las demás.
Por ejemplo, las quejas por molestias
oculares disminuyen notablemente al mejorar el aire del ambiente
de trabajo. O también, los que hacen entrada de datos (data
entry) cometen menos errores por agotamiento cuando pueden hacer
pausas y horarios cortos.
Recomendaciones para los que
trabajan con computadoras.
Como en todas las ramas de la
medicina moderna le damos prioridad a la prevención, o en
su defecto, a la atención precoz de los problemas; así sugerimos:
Se debe concurrir al médico oftalmólogo periódicamente
para hacer un estudio completo de la función visual a lo largo
del tiempo. De este análisis surgirá, en cada caso,
la prescripción de los lentes adecuados y la recomendación
de medidas higiénicas o ejercicios que disminuyan la tensión
sobre el sistema visual.
En el trabajo... Realice siempre
su actividad visual en buenas condiciones de iluminación.
Si está leyendo hágalo con una luz adecuada y evite
hacerlo en situaciones de baja luminosidad; intente que la lámpara
esté donde produzca la menor cantidad de reflejos posibles.
Cuando usa el monitor de computación procure que éste
se encuentre frente suyo, con una pequeña inclinación;
elija un monitor cuya superficie no produzca reflejos y no precisará colocarle
un filtro delante. Si usa anteojos puede hacerles un tratamiento
antirréflex sólo para que las luces ambientes no se
reflejen en ellos. Trate que los objetos que tenga que mirar (teclado,
hojas de copia) se encuentren todos a una misma distancia: unos cincuenta
centímetros. Casi nunca realice la actividad visual muy cerca.
Si puede elegir la mesa y la
silla trate de conseguir las que se adapten a una postura cómoda
y que tengan la cualidad de ser móviles y ajustables. Adopte
una postura correcta tratando de mantener recta la espalda y bien
apoyados los pies. Los hombros deben estar relajados, los codos a
90 grados y las manos sobre el teclado, tal como en la figura al
pie. No prolongue excesivamente la actividad realizando pausas regulares:
se recomiendan a cada rato, a su voluntad, y le sugerimos levantarse,
caminar, estirarse, dirigirse a una ventana y mirar objetos lo más
lejos posible, algunos minutos. Durante estas pausas puede realizar
ejercicios.
Estos ejercicios producen un
leve alivio. Las personas que tienen problemas de visión binocular
precisan
planes de ejercicios más complejos que se eligen con el especialista
y no están incluidos aquí.
Parpadeo... Las actividades que
exigen grandes cuotas de atención visual producen una disminución
en la frecuencia del parpadeo y una sequedad ocular relativa debida
a dicho fenómeno. Esto es muy manifiesto en los que trabajan
con computadoras y perturba en especial a los usuarios de lentes
de contacto. Acostúmbrese a parpadear seguido y con regularidad.
Puede ayudarse también con gotas de lágrimas artificiales
recetadas por su medico; de esta forma mantendrá sus ojos
frescos y lubricados.
Moviendo el cuerpo... Al iniciar
una pausa en su actividad visual le recomendamos, como primera medida,
levantarse del lugar de trabajo y estando de pie, proceder al estiramiento
de su cuerpo con el objeto de mejorar la circulación sanguínea
en las zonas entumecidas por la inmovilidad.
Estando de pie, con las piernas
separadas, alce sus manos y llévelas hacia atrás de
su cabeza, curvando la espalda todo lo posible. Luego gire el torso
con las manos apoyadas en la nuca, lenta y suavemente para estirarse
lo más que pueda. Gire su cuello y su cabeza en todas direcciones
para movilizar su columna cervical. Complete estos movimientos con
otros que le sean agradables.
Relajando el sistema visual...
El sistema visual se relaja cuando miramos objetos lejanos: en las
pausas le recomendamos dirigirse a una ventana o, mejor, salir a
caminar unos minutos mirando a lo lejos. Los ejercicios oculares
propiamente dichos deben ser recomendados por el Médico.
>>
Más información
|